miércoles, 20 de abril de 2011

Lágrimas bajo la lluvia

Fallecía la tarde.
Sollozantes, las nubes
apreciaban el arte
de las pasiones que suben.

El viento fue cómplice,
junto con el frío,
de crear los matices
para un amorío.

La banca del parque,
las hojas del árbol
y el césped andante
sirvieron de algo
para que aquel instante
durara a lo largo
del brillo abundante
de un astro lejano.

Sellado aquel pacto,
sintieron sus labios.
Su piel y su boca
en pleno contacto.
Ni la brisa en su ropa
ahogaba aquel acto;
Ni el llanto de nube
lo hacían opaco.

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